Por tu propio bien, libera y cuida tu tiempo. Ya sea que te haya sido arrebatado, o simplemente el que te fue de las manos.

Convéncete de mis palabras, — hay ciertos momentos que nos son arrebatados, otros que se nos van discretamente y otros que se deslizan más allá de nuestro alcance.

Sin embargo, la forma mas vergonzosa de perder el tiempo es cuando sucede por descuido. Y si pones atención a este problema te darás cuenta que la mayor parte de nuestra vida pasa cuando estamos perdiendo el tiempo, o haciendo aquello que carece de propósito.

¿Qué persona puedes mostrarme que valore su tiempo, y que valore cada día, que entienda que cada día está muriendo?

Nos equivocamos cuando vemos la muerte como algo del futuro; la mayor parte de la muerte ya ha pasado. Todos los años que estén detrás de nosotros ya están en manos de la muerte.

Por eso, Lucilio, sé congruente con tus ideas: toma cada hora en tus manos. Hazte cargo de tus tareas diarias y así no dependerás del tiempo de mañana. Mientras posponemos las cosas, la vida se acelera.

Nada nos pertenece, Lucilio, excepto el tiempo. La naturaleza nos confió la propiedad de una sola cosa, tan fugaz y perecedera que cualquier persona puede privarnos de esta preciada posesión.

¡Qué tontos somos los mortales! Aceptamos las cosas más baratas e inútiles, que pueden ser fácilmente reemplazadas, para ser valuadas en un recuento, después de que las hemos adquirido.

Pero nunca pensamos en que estamos en deuda cuando recibimos algo de este precioso recurso — el tiempo. Aún así, el tiempo es el único préstamo que quien lo recibe nunca podrá pagar.

Seguramente querrás saber cómo es que yo, que predico tan libremente, práctico mis palabras. Te confieso honestamente: mi balance es lo que esperarías de una persona que es libre, pero cuidadosa.

No puedo presumir que no tengo desperdicio de tiempo, pero al menos puedo compartir en que lo estoy desperdiciando, con causa y forma de la pérdida. Así puedo dar las razones por las cuales soy un hombre pobre.

Mi situación es, sin embargo, la misma de muchos quienes se ven con recursos limitados sin que sea su culpa: todos les perdonan, pero nadie viene a rescatarlos.

¿Entonces, cómo son las cosas? No considero a un hombre pobre, si el tiempo que le resta es suficiente para sí mismo. A pesar de ello, te recomiendo cuidar y resguardar el tiempo que es en verdad tuyo; y nunca es demasiado temprano para empezar.

Nuestros ancestros pensaban que era demasiado tarde cuando llegas «al fondo de la botella». Y lo que resta es poco y de mala calidad.

Hasta luego.

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